viernes, 11 de febrero de 2011

UNICORNIO AZUL




La media noche con luna llena

El aire quieto

Detenido entre las ramas de los árboles

La luna coqueteándole al río

Lo baña de luz de plata

Mientras le susurra al oído

Te regalaré mi unicornio azul

Esta noche si eres mío



El unicornio remonta el cielo

Va batiendo sus inmensas alas

En círculos de fuego azul



El río discurre silencioso

La luna en sus aguas se regocija

Sinuosa, sensual, misteriosa

El unicornio azul desaparece



Ella se aleja del río lentamente

Surcando el cielo plateado

Monta el alazán alado

El río la mira y solloza.

miércoles, 2 de febrero de 2011

FLOR MÀGICA






Cortè la flor con mis dedos entumecidos

De dolor

Por tu ausencia que marchita lentamente

Los sonidos

De mi amor por tì



La flor se estremeciò silenciosa.

El dolor

En su tallo desgarrado de tajo,

Hermosa,

La convirtió en hada rosa.



Su belleza màgica aliviò

Mi dolor

Me devolvió ese sentimiento

Del amor

que habìa perdido

¡Ya regresò a mi corazón!

lunes, 13 de diciembre de 2010

MIS ULTIMOS CUADROS

RETORNO DEL MAS ALLÀ


Que placer sentí mientras estaba en aquel lugar. No había angustia ni miedo ni ansiedad ni desolación ni recor ni recuerdos tristes. Cuando llegué ahí, mi ser era de una liviandad tal que aun sin gravedad no flotaba, aun sin sol había luz, aun sin tierra había flores hermosas. Sentí que pertenecía a aquel lugar, no era extraña para mí su atmósfera ni su paz. Sabía a donde conducía aquel camino ancho por el que mis pies se deslizaban suavemente, y esa sensación de caminar sobre aquella piedra marmórea no me era desconocida. Mi corazón latía de una manera diferente, y mi sangre se movía con un sentimiento como el del amor. Fluía dentro de mi cuerpo y me producía un estado de especial sentimiento amoroso. Si. Sentía el amor fluyendo en mí. Y mis ojos veían todo aquel paisaje y yo sentía que amaba indescriptiblemente aquel lugar.



Continué un tiempo imposible de medir en aquel recorrido. Cuando llegué a la catarata de luz, sentí que mi alma era absorbida con una suavidad maravillosa. Y fui la luz. Y ella me permitió recorrer mi vida sin dolor. Como una fugaz película que al tiempo que me veía dentro de ella podía comprender a todas las personas que había conocido, y sentir que los amaba sin medida. Cuando esa visión acabó, la luz se fue apagando suavemente.



Cuando el médico quitó el respirador artificial abrí mis ojos. La luz de la lámpara del techo de la habitación lastimó un poco mis pupilas, que habían permanecido cerradas, según supe muchos días.

jueves, 11 de noviembre de 2010

CUALQUIER DIA




Amor, cualquier día aparecerás frente a mi.

Quien sabe si vamos a vernos hasta el alma,

Como antes…

Quien sabe, pero cualquier día estarás

En ese lugar improbable.

Entonces mi corazón acelerará su latir,

El torrente de mi sangre galopará

Como mil caballos desbocados;

Mi emoción de verte será tan grande,

Que no podré recordar nuestro pasado,

Ese que nos dejó huellas imborrables

De momentos maravillosos,

También de momentos mortalmente dolorosos.

Si, cualquier día el destino nos jugará

Su eterno juego de las casualidades.

Cuando cualquier día pasarás por mi camino.

Espero decir con mis labios suaves:

“Amado de mi alma

¡Nunca te he olvidado!”

Cualquier día te veré por la calle

Aunque quien sabe, otra, seguramente

Irá feliz a tu lado.

BEAUTIFUL GIRL



Me decías “You are my beautiful girl”. Enfatizabas tanto “My”, que sin darme cuenta me convertí en tu propiedad, como envuelta en papel celofán que dejaba ver una mujer inasible a nadie porque te pertenecía.


El tiempo encerrada entre aquel envoltorio fue implacable. Un día alguien lo rompió. Para entonces no era más tu beautiful girl, pero mi mente no lo supo. Se había creído todo. Que era realmente tuya y que era bella. Descubrí que no era ni tuya, ni joven, ni bella. Era una mujer que perdió la juventud envuelta en un viejo papel de celofán.

BELLA DURMIENTE

Llegó puntual a la cita. Lugar y hora convenida. No había nadie. Extrañada ingresó a su correo desde su teléfono para volver a leer el mensaje. No había duda. Entonces, decidió esperar. Cuando él la despertó habían transcurrido 100 años.